EL MATE

La yerba mate alcanza su denominación de origen

 

El champagne, el roquefort, el vino Jerez, el café de Colombia, el Malbec en Argentina. Productos reconocidos por su calidad, pero especialmente relacionados al lugar donde surgieron. Eso es un producto con denominación de origen, y la yerba mate pronto tendrá la propia.

Se considera denominación de origen la indicación de algunos productos, que los distingue de otros similares por pertenecer a una zona determinada, contra otros similares que pudieran aprovechar el prestigio ganado por los originales. Es la indicación geográfica aplicada a un producto agrícola o alimenticio cuya calidad o características se deben más que nada al lugar geográfico en el que se produce y elabora.

La yerba mate argentina obtuvo esta distinción en un acto llevado a cabo en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde estuvieron presentes autoridades del Ministerio de Agroindustria; referentes de organismos nacionales como Cancillería; Producción; INTA; Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM). No faltaron a la cita productores del litoral, funcionarios provinciales y embajadores de los principales destinos de exportación.

Esto significa que únicamente el producto elaborado en Misiones y Corrientes podrá utilizar una denominación específica que no podrá ser la misma que otros productos similares pero elaborados en otras zonas.

La medida impulsará el mercado de la yerba mate argentina, en tanto sea capaz de mantener una excelente calidad en su producto, pues es como un sello de garantía de calidad.

“El agregado de valor forma parte del aporte que cada región y actividad puede trasmitir a través de sus alimentos y producciones”, señaló Néstor Roulet, secretario de Agregado de Valor del Ministerio de Agricultura, agregando que “nuestro compromiso es acompañar e impulsar el crecimiento de tejidos productivos y sociales, para mejorar en calidad y ampliar el mapa de consumo interno y global”.

“A través de este sello se brinda protección legal y registro a una infusión nacida en nuestro territorio, cuyo consumo está arraigado en la vida diaria de millones de personas. El sello garantiza una calidad vinculada con el origen geográfico y posibilita que el consumidor acceda a una mejor información a la hora de diferenciar el producto”, sostuvo además.

La provincia de Misiones y el noreste de Corrientes son las zonas donde se produce en mayor medida la yerba mate argentina. La cadena productiva está conformada por pequeños productores y es una fuente de empleo para las zonas donde se emplazan los establecimientos, tanto para la actividad agrícola, como industrial y comercial del producto

La yerba se produce solamente en tres países, siendo Argentina con más de 165.000 hectáreas el que ostenta la mayor superficie sembrada, le sigue Brasil con 85.000 y Paraguay con 35.000 hectáreas. Fuente: Club del Mate.

El Mate como alimento

¿Pensabas que sabías todo sobre el Mate? ¡No, no! Ayudanos a desterrar algunos.

La infusión de yerba mate tiene muchos nutrientes, aporta vitaminas B1, B2 y más de diez tipos de aminoácidos, hierro, magnesio, sodio y potasio. Tiene la capacidad de aumentar los niveles sanguíneos de colesterol bueno (HDL), elevando en el nivel sanguíneo una enzima (paraoxonasa -1) que funciona como un factor cardioprotector.

La calabaza: generosa planta que nos da los mejores mates

 La calabaza: generosa planta que nos da los mejores mates. Tipos de mates.

 

En la actualidad podemos encontrar en el mercado mates de los materiales más diversos: vidrio, cerámica, silicona, acrílico, aluminio, madera, plásticos varios. Pero el clásico mate de calabaza es por consenso generalizado – según expertos y consumidores – el preferido, y el óptimo para un buen mate.

Su nombre científico es Lagenaria siceraria es el nombre científico de esta especie, perteneciente a la familia Cucurbitaceae y es conocida de forma común como: porongo, calabaza de peregrino, guaje, bule, jícaro y melón largo.

Se trata de una planta trepadora anual originaria de Asia y África que puede llegar a al Content canzar nueve metros de altura. Tiene unas hermosas flores de color blanco dotadas de unidades reproductivas monoicas, y polinizadas con ayuda de insectos. Su perfume es realmente embriagador. Sus frutos son comestibles cuando todavía están tiernos, mientras que al secarse son el recipiente ideal para preparar mate.

El color de la cáscara es verde brillante al madurar, y va cambiando al verde claro y luego al bronceado o marrón al secarse. En ocasiones, pueden aparecer otros patrones de color debido a la formación de moho o incluso a la exposición a heladas de los frutos aún en la planta.

Curiosamente, en otras latitudes nuestro cotidiano mate es consumido como una verdura. Si el cultivo es de buena calidad, es muy similar en sabor y textura al zucchini (Cucurbita pepo). En China es frecuente en la gastronomía del sur, donde se lo conoce como huzi, y se lo utiliza salteado o en sopas. En el Japón se acostumbra secarlo para su conservación, cortado en tiras que se marinan o salan y se lo llama kampyō, forma parte de numerosos platos vegetarianos. En la India se emplea en currys, y las hojas y brotes tiernos se cuecen y usan en sopas y guisados.

Esta planta crece de forma silvestre en terrenos húmedos y soleados de clima templado a tropical. Su hábitat ideal es en suelos con pH ácido, neutro o alcalino. Los suelos con textura arenosa, franca o arcillosa, son los que le ofrecen mejor base.

Esta planta crece bien en ambientes con mucho sol y moderada humedad, donde logra desarrollarse plenamente y darnos sus frutos, las calabazas con las cuales se fabrican los mates preferidos de los tomadores.

Recordemos que antes de comenzar a utilizar un mate de calabaza nuevo, es necesario realizar un curado, podes aprender cómo hacerlo en un post anterior: Cómo se cura el mate.

Los materos más molestos

Cuando era niño, en mi casa no se tomaba mate. De hecho fue con mi primera novia que conocí la bondad de unos buenos amargos, de día, mañana, tarde o noche. A ella le gustaban los mates dulces, por ello comencé con unos dulces, para rápidamente pasar a los amargos, que desde esos días son predilección diaria.

Pero conocer el mate de adolescente es algo peligroso. De repente nos vemos dentro de un mundo completamente nuevo. Aprendemos “esas reglas” del código matero: qué significa decir “gracias”, cómo cebar, la temperatura del agua para que haga “burbujitas” o qué debemos hacer si nos devuelven el mate cuando fuera de ronda.

Y en ese nuevo mundo descubrimos las costumbres extravagantes de algunas personas y otras actitudes que tienen al cebar o tomar; algunas que aprendemos a amar y otras que aprendemos a odiar. He aquí un pequeño recuento de aquellas cosas que odiamos y amamos sobre los materos.


El del micrófono

Las primeras veces es “tierno” y hasta produce algunos chistes. Pero al pasar de los días y, con los nuevos días, las nuevas rondas materas, “el del micrófono” produce la exasperación no sólo del cebador sino que toda la ronda termina a los gritos de “por favor, pasa el mate ya de una buena vez”.

El Gourmet

Pasa seguido que, al comenzar la ronda salta la pregunta más difícil de todas: “¿dulce o amargo?”, y que comienze la batalla. En éstos momentos suele aflorar “el gourmet”, ese individuo que afirma que puede intercalar entre cebada y cebada un dulce con un amargo, haciendo que, al final, la yerba termine teniendo un gusto anfibio que no agrada ni a los materos amargos ni a los dulces.

El Jardinero

Parecido al gourmet, “el jardinero” siempre tiene a mano un manojo de hierbas (muchas veces de procedencia dudosa) que insiste debemos probar con nuestro mate. Mucha gente no tiene el valor de decirle “sólo quiero tomar un mate amargo en paz” y accede a las insistencias de “el jardinero”. Así terminan mucho mates, con una combinación de cáscara de naranja y cedrón, peperina y cedrón, y quién sabe qué invento más en un intento fallido de combinar lo que encuentre para “inventar” un nuevo sabor matero.

El lobo feroz

A todos nos molesta que se tape la bombilla, pero es en estos momentos donde, de la nada, aparece “el lobo feroz”, ese sujeto que soplará y soplará la bombilla hasta que (a sus ojos) se haya destapado. Lo que sí logra es un desparramo de yerba por toda la habitación y, como si fuera poco, la bombilla seguirá tapada. Éste es el peor de todos.

El ingeniero

Pero “el lobo feroz” tiene un rival digno de sus ocurrencias. Se trata de “el ingeniero”, ese sujero que ante el dilema del mate tapado comienza a “estudiar” la integridad extructural del mate y comenzará a darle golpecitos por debajo, por los costados, por donde se le haya puesto en la mente que el mate necesita “ese golpe de gracia” para mágicamente destaparse. Verlo en acción es un deleite para la comedia, aunque cuidado, a veces logra terminar el trabajo y destapar el mate.

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