Hacia una integración entre la Arqueología y el Turismo Cultural. Descubriendo conciencias patrimoniales en la provincia de Misiones.

Figura 1.Piso con materia autóctona de la región ubicado en el pueblo de Concepción de la Sierra (provincia de Misiones). Fotografía: Mariela Nuñez 

Arqueóloga Amanda Eva Ocampo

Becaria del CEDIT de Iniciación a la investigación

 

Año 2012

INTRODUCCIÓN

Actualmente, la provincia de Misiones no solo nos ofrece un enorme potencial turístico con diversos recursos (naturales y antrópicos) para explotar  y mostrar a la comunidad, sino que además la misma se encuentra ubicada en un espacio físico y social  que contiene una historia milenaria, está esperando a ser investigada y contada.

De esta manera, nuestro trabajo se centra en la integración de dos factores; por un lado investigar y conocer la historia de los pueblos misioneros, pero además utilizar ésto para poder llevar a cabo una puesta  en valor de un Patrimonio Cultural, el cual debe ser reconocido por sus propios protagonistas. Se crea así una memoria colectiva y social que es comunicada y renovada.

 

Para poder llevar a cabo esta investigación, nos centramos específicamente en uno de los pueblos jesuítico- guaraníes de la provincia: Concepción de la Sierra (a 80 km de la ciudad de Posadas). Una de las particularidades que presenta esta área es que el mismo pueblo actual se encuentra emplazado en la misma ubicación del trazado urbano hecha por los jesuitas en el siglo XVII.

 

 

 

 

 

Fig. 2. Croquis de la ubicación de Concepción de la Sierra dentro de la provincia de Misiones. (Tomado de Rivero etal. 2009: Memoria de Concepción).

 

Teniendo en cuenta nuestro universo de estudio, nos proponemos realizar lo siguientes objetivos:

·         Descubrir cual es la conciencia patrimonial de la comunidad local con respecto a sus espacios sociales de ayer y hoy, y que lugar ocupan éstos en la sociedad misionera.

·         Estudiar los bienes arqueológicos que forman parte del patrimonio jesuítico-guaraní de Concepción de la Sierra, evaluando las posibilidades  de integración de estos a itinerarios culturales turísticos, observando que lugar ocupan y como se concibe el pasado representado.

·         Discutir y analizar la visibilidad arqueológica de los sitios y materiales presentes en los distintos lugares de Concepción, teniendo en cuenta  el estudio de los espacios utilizados hasta la actualidad.

Como primer paso nuestra investigación  debe conocer  cuales son los elementos básicos a tener en cuenta; esto implica definir que es la arqueología, que es el turismo cultural, y cuales son los puntos que elegimos para definir  un Patrimonio Cultural, acorde a nuestros casos y objetivos de estudio.

ENFOQUE TEORICO

La propuesta teórica se apoya en la integración de la arqueología, el patrimonio cultural y el turismo cultural. Como elemento integrador común se considera a los mismos como construcciones sociales, que se definen de acuerdo a un contexto social, cultural e histórico especifico.

Arqueología

La disciplina arqueológica tiene muchas formas de explicar, ya que se encuentran en discusión distintos enfoques teóricos y metodológicos respecto a los estudios del pasado. Sin embargo, destacamos que la arqueología se define en principio como una ciencia social. Sus objetivos de estudio se dirigen hacia el conocimiento del pasado humano a partir del análisis de sus restos materiales (Querol, Martinez , 1996), o también llamada cultura material.

“…Todo lo que ha salido de las manos del ser humano hasta ayer, y que, por tanto, sirve para construir su historia, son restos del pasado…” (Querol ,Martinez Díaz, 1996:40).

“Para llevar a cabo esa reconstrucción del pasado, la arqueología se basa en datos en asociación, observables directa o indirectamente, y en su interpretación en función de las estructuras ambientales, humanas y no humanas…” (Querol, Martinez 1996:36).

En cuanto a los aspectos cronológicos, en nuestro caso específico de estudio, es la  Arqueología Histórica nuestra guía de investigación. La misma se define como “la que hace uso tanto de datos arqueológicos como históricos y estudia los restos materiales de cualquier periodo histórico” (Castillo 2009:2). En resumen la arqueología histórica tiene lugar cuando existe un registro documental que proporciona información adicional a lo exclusivamente arqueológico.

  Teniendo en cuenta la localidad arqueológica de Concepción, nuestros estudios estarían dentro del llamado periodo hispano- indígena o de contacto colonial.

 

Destacamos así una aproximación interdisciplinaria entre la arqueología y la historia. Acordamos con Tapia en que “… en el terreno metodológico, la contrastación de las evidencias arqueológicas con las fuentes documentales históricas disponibles puede ayudar a construir una mirada nueva y una imagen diferente a la tradicional. Esta ultima es la que ha emergido de los testimonios escritos producidos desde una sociedad hegemónica, plagada de justificaciones de conquista y colonización irremediables, por el contrario una mirada arqueológica –opuesta a la tradicional- puede dar cuenta de las respuestas de los diversos grupos étnicos al colonialismo, algo que las fuentes escritas no ponen de manifiesto o no dan a conocer…” (De Grandis, 2002: 553). De esta manera, consideramos que realizar un trabajo de investigación desde una mirada integradora basada en distintas disciplinas, puede obtener como resultados, información y distintos tipos de datos puestos en valor a partir de  tareas enfocadas al  turismo cultural, éste particularmente rico en nuestra provincia, ampliando el contenido de la visita turística y reconociendo nuestro patrimonio más allá de una simple visión superficial o separada de su contenido histórico.

Fig. 3,4 y 5.Materiales encontrados en distintos sitios de Concepción de la Sierra. Actualmente los mismos  se encuentran ubicados en la Casa de la cultura, en el mismo pueblo. Fotografias: Mariela Nuñez.

Patrimonio Cultural

Como dijimos anteriormente, resaltamos que el concepto de Patrimonio Cultural esta asociado a nuestro caso especifico de estudio (Concepción de la Sierra) y acorde a un contexto socio- histórico concreto,  el cual implica una provincia latinoamericana donde uno de sus hitos históricos más reconocidos tiene que ver con el paso de la Compañía de Jesús y su construcción material y espiritual con uno de los pueblos originarios de mayor relevancia histórica en el mercosur; los guaraníes.

De esta manera, tomamos al Patrimonio Cultural, en principio desde términos generales como: “Conjunto de obras de arte, de monumentos históricos o literarios que pertenecen a una nación y que son objeto de protección legal por parte del estado, no sólo para los efectos de conservación, sino también para su permanencia dentro del país” (La Cotera  2000:56).

Se entiende por patrimonio cultural a aquellos bienes que son la expresión o el testimonio de la creación humana y de la evolución de la naturaleza, que tienen cierta relevancia a través de las cuales se identifica a la cultura local (Bakula 2000).

Teniendo en cuenta que hay un  “patrimonio vivo” que no es eterno, que es un producto frágil, se procura hoy conciliar la protección y salvaguardia del patrimonio con la creación viviente, encontrar formas creativas y bien planificadas para que la riqueza patrimonial no quede estática, inmóvil y fuera de la vista de la gente para evitar su desgaste, sino que sea un medio posible para educar, integrar, entender y descubrir nuestras raíces. (Tello Rosas 2000:153).

 

En nuestro caso, nos referimos a bienes patrimoniales contextualizados in situ como: yacimientos arqueológicos, monumentos y edificios históricos (muros, iglesias, escuelas, talleres), elementos inmuebles (pozos, cruces de camino, elementos naturales singulares,) o entornos patrimoniales  (centros históricos,  vías pecuarias).

Fig. 6. Muros de época jesuítica, ubicados en el lado suroeste en frente de la plaza principal de Concepción de la Sierra. Fotografía: Mariela Nuñez

Fig. 7. Construcción jesuítica original ubicada en la parte trasera de “La Casona”, parte de la antigua casa del indio histórico de Concepción.

Fig. 8.Pórtico con dintel monolítico de piedra itacucu .

Fig. 9.La Casona: parte del antiguo cabildo, ubicado en frente de la plaza principal de la localidad de Concepción.

Desde este punto de partida, y si tomamos a las misiones jesuíticas y todas sus manifestaciones materiales como huellas representativas de un pasado, nuestros estudios se dirigen “a añadirle a nuestro patrimonio cultural una función simbólica, cultural y documental“ (Arenas Fernández 1996: 22), que hacen de la región un hecho histórico y rememorado. Para esto es necesario también conocer cual es la posición que toma la sociedad actual y local y si los mismos se sienten parte de esa construcción social y dinámica que representan sus espacios y paisajes. Destacamos también que todo el patrimonio jesuítico- guaraní de nuestra provincia no representa el total de la historia de los paisajes sociales de dicha región. Si bien nuestros estudios se centran en el periodo de contacto hispano- indígena, a partir de ese contacto de grupos europeos y autóctonos, somos consientes de que detrás de esto se encuentra toda una historia milenaria, que abarca pueblos originarios, estos con elementos de continuidad y ruptura, cambios y resistencia.

A partir de lo expuesto por el CERPACU (Instituto de Rescate y Revalorización del Patrimonio Cultural) tomamos los siguientes puntos:

·         No hay patrimonio cultural sin protagonismo, actividad de los sujetos, ya sea en la producción, transmisión, recreación o transformación del mismo. En todo caso hay contenidos impuestos, en los que los sujetos no se reconocen activa y críticamente; son receptores y/o consumidores pasivos.

·         No hay patrimonio cultural sin vínculo de pertenencia e identificación. Para que el patrimonio sea reconocido por los sujetos, éstos requieren concebirlo como propio. (tomado de Racedo et al. 2004).

A partir de estos supuestos, consideramos tener en cuenta interrogantes como;  ¿es Concepción de la Sierra patrimonio cultural? Los integrantes de la comunidad local se identifican con la historia de su lugar de origen?

Insistimos en que el patrimonio cultural ”… requiere ser comprendido como una producción dinámica, en la que operan, por un lado, el patrimonio heredado y, por otro, las transformaciones y creaciones que dan respuesta a las necesidades sociales, planteadas en cada momento histórico por cada comunidad o sector de la misma…” (Racedo et. al 2004).

 

Turismo Cultural

Empezamos esta sección definiendo al Turismo como  “las actividades que realiza la persona durante sus viajes en lugares distintos al de su entorno habitual por un periodo de tiempo consecutivo inferior a un año, con fines de ocio, por negocios y otros motivos” (La Cotera 2000:61).

En la actualidad, el llamado turismo cultural si bien cuenta con nuevas perspectivas teóricas de trabajo y las cuales son distintas para cada país, todavía no llega a ser un punto integrante en las curriculas de los estados nacionales ni en los programas de educación.

Sin embargo, el turismo cultural es uno de los grupos de actividad que esta posicionándose en el mercado. En el informe de la comisión de las comunidades europeas (1993) se señala que para que se pueda hablar de turismo cultural es necesario que en los paquetes o las ofertas turísticas se incluyan tres condiciones:

-          Un deseo de conocer y comprender los objetos y las obras, incluyendo la población local con la que se centra en contacto;

-          El consumo de un producto que contenga e incluya un significado cultural (monumento, obra de arte, espectáculo, intercambio de ideas, etc.), y

-          La intervención de un mediador, ya sea persona  o documento escrito  o material audiovisual, que tenga la función de subrayar el valor del producto cultural, su presentación y explicación, etc. (tomado de  Hernández y Treserras 2001:202).

Uno de los temas que nos interesa destacar,  es la vinculación de estas actividades turísticas con lo que nosotros llamamos Patrimonio Cultural, a partir de la salvaguarda del mismo. En todo momento vemos cómo se priorizan los beneficios económicos que genera el turismo, pero no las medidas concretas que salvaguardan el patrimonio cultural (La Cotera 2000). Es así que resulta necesario fundamentar un sistema que integre de manera práctica al patrimonio y los futuros itinerarios turísticos. Utilizamos así la noción de “activación del patrimonio”, que implica los discursos (Kuna et al. 2012) puestos en cada bien patrimonial o recurso de una comunidad local.

Siguiendo a Pratts (2005) toda activación patrimonial –una exposición, un itinerario, un proceso de patrimonialización de un territorio en el sentido del ecomuseo- comporta un discurso, más o menos explicito o conciente.

Se presentan así diversas estrategias para la activación patrimonial, siendo la interpretación  una de las que ofrece una diversidad de técnicas y medios orientados a la gestión, el uso, la preservación y comunicación de los elementos patrimoniales (Kuna et al. 2012)

 

En nuestro caso de estudio podemos hablar de llevar a cabo una activación a partir de iniciativas locales, promovidas por la municipalidad, o bien agentes locales y particulares con apoyo del municipio o de recursos externos.

 

ANTECEDENTES DE LA REGIÓN

Las Misiones Jesuíticas

 

 En el espacio geográfico de las Misiones, en el periodo histórico de  1609-1768, el encuentro de un grupo de indígenas guaraníes y sacerdotes de la Compañía de Jesús llevaron a la creación de las llamadas reducciones administradas por estos últimos, específicamente en el área de los ríos Paraná, Paraguay y Uruguay. Estos acontecimientos  implicaron “… cambios en los sistemas socioculturales aborígenes y en los comportamientos de los actores jesuitas directos, a través de la labor de las Misiones Guaraní-Jesuíticas…” (Capparelli  2011: 51). Sin embargo, la reducción, no pretendía ser una organización económica o una protección política. Para los jesuitas era una misión y una doctrina que llamaba a la conversión  (Melía 1993).

 

 

 

Fig. 10.Sección tomada del Mapa de las Reducciones de Guaraníes. Compuesto en 1771 por el Padre José Cardiel (Cartografía Jesuítica, nº76, p.101). Tomado de Rivero et al 2009: Memoria de Concepción.

Una de las características a destacar de esta relación guaraní- jesuítica es que estos mismos “…jesuitas entendían crear y organizar un espacio de libertad para el indio guaraní, contra el encomendero colonial. Porque si la reducción era una libertad reducida respecto a aquella libertad más autentica que tenia el pueblo guaraní antes de la entrada colonial, era también una liberación respecto a la amenaza continua de las  agresiones encomenderas…” (Melía 1993: 197).

Este hecho forma parte de una realidad de la historia de la región,  que sin dudas mantuvo y sigue movilizando el interés de historiadores e investigadores que desde distintas disciplinas abordan la temática (Duarte  2004).

 

Más de 60 fueron las Reducciones fundadas, pero no todas perduraron. El acecho bandeirante motivó el traslado de muchas, el abandono de otras o la fusión de dos o más en una sola. A principios del Siglo XVIII, encontramos definitivamente ubicados los denominados “30 Pueblos de Guaraní – Jesuíticos”. En lo que hoy es la República del Paraguay se ubicaron 8 (Ocho) Reducciones; en Brasil 7 (Siete) y en territorio argentino 15 (Quince); de los cuales 4 (Cuatro) en Corrientes y 11 (Once) en Misiones (Duarte 2004).En esta ultima provincia encuentran su ubicación las zonas de Mártires, San Javier y Concepción, cercanas al río Uruguay.

Fig. 11. Mapa de las reducciones de Argentina, Paraguay y Brasil. http: //www.bvp.org.py/biblio.

En líneas generales, podemos decir que los primeros trabajos científicos dedicados a este tipo de Patrimonio Cultural estuvieron hechos en un principio por profesores de las carreras de Historia y Arquitectura. Específicamente, en lo referente al área temática de “Arqueología reduccional jesuítica guaraní “  (Poujade 2011), los trabajos e intervenciones ocurrieron en las reducciones de Candelaria, Santa Ana, Nuestra Señora de Loreto, San Ignacio Mini, Apóstoles, San José, Nuestra Señora de la Concepción y Santos Martires del Japón.  (Poujade  2002).

 A partir de 1989 y en el transcurso de la última década del siglo XX, las tareas de arqueología histórica desarrolladas en Misiones estuvieron bajo la responsabilidad de Poujade (Poujade 1989, 1995, 1996, 1997, 1999ª, 1999b; Poujade et  al 1996): con cuatro excepciones, tres vinculadas a la Reducción de Nuestra Señora de Loreto: prospección generalizada del casco urbano y excavación parcial de la Ermita de la Virgen de Loreto concretadas por la Lic. Alejandra Funes, y la excavación de las letrinas de dicho sitio a cargo del Lic. Juan Ignacio Mujica.

 

 

Reducción jesuítica de Concepción de la Sierra

Concepción de la Sierra es el pueblo más antiguo del Alto Uruguay. Lo fundo Roque González en 1619 y en 1879 fue mensurado cuando Misiones todavía se hallaba absorbida por la provincia de Corrientes. Esto aconteció a pocos años de finalizada la guerra de la Triple Alianza (RE.SA.MA.JA 2009-2010).Siete años más tarde de concluida la Guerra Grande, Corrientes que aún mantenía absorbida a Misiones bajo su jurisdicción, sancionó una ley destinada a delinear pueblos y centros agrícolas sobre los antiguos emplazamientos jesuíticos, entre ellos Concepción y creó en 1878 el Departamento San Javier, designando provisoriamente cabecera del mismo a Concepción hasta que se constituyan los edificios adecuados para la residencia de las autoridades de San Javier. Ello demuestra que Concepción, favorecida por sus ventajas de situación se  hallaba en condiciones de reiniciar su proceso constitutivo (Rivero et al. 2009).

A pesar de haber sido madre fecunda de otras dos reducciones, la reducción de  Concepción, teniendo en cuenta diferentes registros y censos realizados por los propios jesuitas, contaba con numerosos pobladores (Furlong 1978). Así, en 1702, cuando San Carlos llegó a tener 5450, Concepción lo superó,  de entre las reducciones de entonces: 5653 (Furlong 1978).

Azara explicó más tarde que nunca se mudó del pueblo pues se hallaba en un área distante tanto de los Payaguá -señores entonces del río Paraguay y parte del Paraná- como de los Guaycurú. Los portugueses que venían haciendo sus conquistas desde el norte y desde el sur, debían hacer inmensos rodeos para llegar a esa parte. Hacia el este existía además un bosque impenetrable. Y por todos esos motivos la Concepción pudo amparar las reliquias de los pueblos guayreños, del Tape e itatines (Furlong, 1978).

Lo que se destaca de estos datos de un periodo posterior a la ocupación jesuítica, es que ese nuevo pueblo se ubica en el mismo paraje elegido por los jesuitas y que los guaraníes reconocían por el nombre de Ibitiracuá. “…Donde hoy se encuentra agregó Matoso- nada falta; materiales de construcción los jesuitas se encargaron de aglomerarlos, aguas puras, preciosas maderas y arcillas de diferentes clases se hallan en sus inmediaciones. Un monte espeso de naranjos en cada uno de los antiguos pueblos…” (RE.SA.MA.JA. 2009-10).

 

La planificación del trazado urbanístico, coincidía con el esquema fijo típico de las reducciones que eran emplazadas en estos territorios. Una gran plaza central constituía el corazón de cada poblado, ancha de por lo menos 100 metros y larga de unos ciento treinta. En ella se erigía una cruz imponente, acompañada con frecuencia de estatuas de la Virgen y del santo patrono de la Reducción. En la plaza se centraba la vida social de la comunidad: allí se encontraban, de un lado, la iglesia, la escuela, el cementerio, las viviendas de los misioneros, la “zona industrial”, los asilos de huérfanos y viudas y otros edificios públicos. Sobre los lados restantes se situaban las casas de los guaraníes, dispuestas en largas filas paralelas que partían desde el centro de la Reducción hacia la periferia (Armani 1977).

La comunidad de Concepción. El lugar y su gente

Esta sección tiene como objetivo mostrar que,  si bien nuestra investigación se basa principalmente en el estudio del  pasado histórico y jesuítico que observamos en  Concepción de la Sierra, la misma se encuentra enmarcada dentro de un contexto local el cual tiene una comunidad viva y que habita en esos espacios objeto de nuestros estudios.

De esta manera realizamos la metodología de una integración entre el equipo de arqueólogas, licenciadas en turismo, arquitectas y estudiantes, con ese saber local y popular que en general no es muy tenido en cuenta como fuente de conocimiento en los ámbitos científicos.

Para poder conocer los diferentes aspectos y criterios que tiene la comunidad con el patrimonio jesuítico y sus espacios, el equipo de investigación decidió realizar diálogos abiertos y entrevistas tanto a personas nacidas en la misma localidad de Concepción de la Sierra, como a la gente que se encuentra viviendo en la misma hace un  tiempo considerable (más de 10 años).

Las distintas entrevistas se realizaron tanto a grupos sociales que se encontraban juntos en algún punto en común (como su lugar de trabajo o la plaza principal), como a individuos en sus viviendas o alguna otra locación del casco urbano. En cada caso se ha considerado la estructura etaria, sexo, ocupación y si pertenecían a alguna institución (escuelas, casa de la cultura, entre otros).Si bien los criterios de selección se fueron adecuando a lo que nos íbamos encontrando en el campo, el objetivo principal apuntaba a poder obtener la mayor variedad posible de información.

Con respecto a los conceptos teóricos utilizados a este tipo de metodologías de trabajo, explicamos que las herramientas orales son de un gran valor ya que sirven como una fuente de conocimiento más a los fines de nuestra investigación.

De esta manera podemos decir que nuestro propósito es incorporar las experiencias personales de los habitantes de la comunidad en el campo de la historia oral. Pretendemos operar en el mundo social directo de la comunidad en que se vive, el mundo que le es familiar en asociación con un pasado jesuítico y guaraní.

Para ello entendemos historia oral como: “… las memorias y recuerdos de la gente viva sobre su pasado. Como tal, esta sometida a todas las vaguedades y debilidades de la memoria humana; no obstante, en este punto no es considerablemente diferente de la historia como un todo, que con frecuencia es distorsionada, subjetiva y vista a través del cristal de la experiencia contemporánea…” (Sitton et al. 1983: 12).

En términos generales, los temas tratados en los diálogos con habitantes de la localidad de Concepción fueron los siguientes:

·         Materiales de la época jesuítica: piedras que se encuentran en viviendas, muros vistos en el casco urbano del pueblo, robos de los mismos materiales y ubicación de piedras, tejas y estatuas de santos en otros lugares de la provincia.

·         Historia de los santos locales, principalmente del jesuita Roque González y anécdotas de donde se encuentran sus restos.

·         La actualidad sociocultural y económica de Concepción de la Sierra. Fuentes de trabajo y diásporas hacia las grandes ciudades. Cambios con respectos a hace unos años, y como se encuentra en la actualidad.

·         Historias de vida de distintos personajes locales.

·         La tranquilidad de Concepción de la Sierra como principal característica.

Entre los distintos temas a los fines de esta investigación destacamos el de los materiales y rasgos arqueológicos asociados a dicha localidad, es decir, el tema sobre el patrimonio jesuítico guaraní presente y cual es el estado de conocimiento que se tiene de este, desde la ubicación de distintos materiales originales del periodo de reducción jesuítica, hasta las interpretaciones que la comunidad local tiene de los mismos.

 

 

 

 

Fig. 16. Equipo de investigación realizando entrevistas con los habitantes de la zona.

Si bien no se presenta en este trabajo un análisis exhaustivo sobre toda la información que se obtuvo en el diálogo con los habitantes de la comunidad, debemos mencionar cuales fueron las ideas generales que surgieron:

·         Conocimientos básicos por parte de los individuos que viven en Concepción, incluyendo tanto rasgos arqueológicos que forman parte del casco urbano principal, como de espacios “no conocidos” o materiales presentes en viviendas actuales.

·         Diálogos que llevaron directamente a establecer una relación con mitos acerca de “apariciones” en distintos espacios de la localidad.

·         Intención de preservar y cuidar el patrimonio jesuítico o antigua reducción.

En primer lugar debemos destacar que los habitantes de Concepción de la Sierra no solo sienten comodidad y seguridad en el escenario natural que conforma dicho espacio, sino que también, por unanimidad, presentan  un saber de que esta región estaba conformada por antiguas reducciones jesuíticas. En algunos casos se habla de Concepción como “la reducción más antigua de la provincia”.

“…Concepción es el pueblo más antiguo de la provincia. Las primeras gentes que empezaron a progresar eran de acá…”

Unos de los aspectos que también destacan la mayoría de las personas entrevistadas estaban basados en la tranquilidad que presenta dicho pueblo.  Si bien se manifiesta un deseo de que “el pueblo progrese”,  parte de la población asegura que  esa tranquilidad y seguridad a la hora de salir, viajar o simplemente habitar dicha localidad es una característica que no se debe perder.

“… a la tranquilidad no la cambiaría por nada… nos conocemos todos… se mantiene pueblo…”

“… la paz que hay acá es increíble…”

“… Para mi lo más importante de Concepción es la tranquilidad…”.

Teniendo en cuenta principalmente el patrimonio- jesuítico guaraní formado por distintos materiales del pueblo, podemos decir que se generan distintos niveles de conocimiento y concientización social.

En primer lugar la gente es consciente de la existencia de piezas y rasgos arqueológicos que se encuentran a lo largo de la provincia y particularmente de Concepción de la Sierra. Las distintas personas nos hablan de la existencia de muros, piedras, tejas, cimientos de piedras jesuíticas en viviendas y otras construcciones.

En algunos casos las personas sitúan los materiales que consideran más importantes en la plaza principal del pueblo y en la iglesia. Con respecto a este ultimo, destacan que los restos del jesuita Roque González se encuentran guardados en la iglesia.

Otro de los temas principales que se tuvieron en cuenta a la hora de las entrevistas y diálogos fue sobre la conservación de los materiales. Por un lado hay opiniones que muestran cierto disgusto, haciendo referencia a que el pueblo no tiene conciencia del valor que implican las piezas arqueológicas de “época jesuítica”. Por otro lado, también pudimos observar cierta conformidad con respecto a los materiales que antes se encontraban en distintos lugares del pueblo, y como estos actualmente se llevaron a la casa de la cultura para tener mejor cuidado y así esas piezas sueltas sean dignas de análisis y estudios.

“… antes las piedras estaban por todo el pueblo. Algunos usaban esas piedras como sillas, para sentarse…”

“Ahora en la casa de la cultura hay una buena conservación… por ejemplo el reloj de sol hoy por hoy esta conservado…”

“… si hay conservación… lo que antes estaba suelto ahora esta en la casa de la cultura…”

Si bien la gente puede observar que actualmente se encuentran  a disposición elementos urbanísticos para la protección de las piezas arqueológicas o jesuíticas, también hay conciencia de que muchos materiales fueron llevados a otras provincias o robados para venderlos en otros lugares.

Finalmente destacamos que casi la mayoría de los individuos entrevistados conocen además otras reducciones de sitios aledaños como la reducción de Santa María La Mayor, la de Santa Ana, Loreto, San Ignacio Mini entre otras.

De esta manera y a partir del conocimiento local que se tiene acerca del pueblo, junto con sus experiencias personales de vida, se desarrollaron distintas interpretaciones por parte de los integrantes de la comunidad local.

En términos generales podemos decir que el contacto con estos espacios y las experiencias cotidianas a lo largo del tiempo le han dado al tiempo un significado producto de las interacciones con las que la población local se ha vinculado no solo a la materialidad jesuítica y guaraní en sí misma, sino también todas las construcciones simbólicas y sociales que han girado en torno a esto y por lo tanto le han conferido un lugar dentro de la memoria de la población (Curletto 2008).

A partir de los diversos diálogos y entrevistas realizadas en el trabajo de investigación, hechos en distintos momentos  y siguiendo distintos aspectos de la vida de los pobladores de la comunidad, se generan las siguientes ideas:

En primer lugar, hay una clara manifestación por parte de la gente, acerca de conocimientos históricos tanto de la provincia de Misiones como símbolo de reducciones jesuíticas, como particularmente de Concepción de la Sierra, como un espacio social que presenta materiales de “la época de los jesuitas”, este último quizá no tan relevante como las reducción jesuítica de San Ignacio Mini o las de Santa Ana, pero si con una igual impronta histórica y patrimonial, el cual debe ser conservado para las generaciones futuras.

En el caso de Concepción de la Sierra se encuentran espacios públicos cuyo atractivo se relaciona de una forma u otra con el pasado. Y Si bien es de destacar que, al igual que otras comunidades, las ideas y aproximaciones a temas presentes y pasados tienen una relación con aspectos políticos actuales, se puede observar cierto interés en un pasado jesuítico, y en trabajos arqueológicos y antropológicos, que tengan proyectos que definan estos espacios como Patrimonios culturales, y que a futuro estas decisiones generen una puesta en valor de los mismos y puestos de trabajo para sus pobladores, teniendo en cuenta quizás también programas que fomenten el turismo cultural de la región.

De esta manera, creemos que integrando a la comunidad de Concepción de la Sierra en el proceso de construcción del conocimiento arqueológico, donde los mismos pobladores sean los encargados de contar y de proteger su propia historia, nos alejamos de un discurso “objetivo”  que caracterizó a la práctica arqueológica por mucho tiempo y que al mismo tiempo, se favorece la protección del patrimonio cultural y natural (Corbalanet  al. 2010).

Concepción de la Sierra como localidad arqueológica de la región

Como resaltamos en párrafos anteriores, la localidad de Concepción de la Sierra se caracteriza por tener entre sus elementos urbanísticos actuales, restos arqueológicos de una antigua reducción jesuítica, perteneciente al periodo histórico del siglo XVII- XVIII.

Entre los materiales observados,  a partir de su relevamiento  y accesibilidad de los mismos in situ, decidimos dividir los restos en  dos grupos:

-          Rasgos arqueológicos: son aquellos restos materiales o inmuebles que se encuentran posiblemente en su lugar de origen o que los mismos no son transportables por ningún medio. Es decir que su estudio y su observación se encuentran en el mismo espacio de las piezas o muros.

-          Piezas arqueológicas: se refiere a cualquier objeto o material que tiene como característica principal que el mismo puede ser movido o transportable de su lugar de origen. El mismo no se encuentra en este último, y por ende resulta difícil descubrir su real y autentico lugar de procedencia. En el caso especifico de Concepción de la Sierra, muchos restos materiales que se encontraban en distintos sitios y sin resguardo,  fueron llevados a la casa de la cultura, los cuales fueron definidos como testimonios de un pasado plausibles de preservación.

Concepción de la Sierra y sus rasgos arqueológicos

 

Desde un punto de vista arqueológico, la localidad de Concepción de la Sierra constituye un sitio multicomponente, en donde, teniendo en cuenta principalmente la evidencia en superficie, comprende diversos rasgos arqueológicos.  En primera instancia podemos observar el yacimiento del casco urbano original jesuítico a partir de la plaza principal de dicha localidad. En esta misma estructura se encuentra un mínimo trabajo de excavación, producto de rescates de material arqueológico, que muestra el piso original de la construcción jesuítica .

Fig. 17-18. Plaza central de Concepción de la Sierra y ubicación de un trabajo de rescate y excavación que muestra parte del piso original del casco urbano de la Reducción.

Uno de los rasgos más definitorios de dicha localidad, lo constituyen las construcciones de muros mixtos que muestran una estructura formada por piedra- ladrillo- adobe(ver figuras 18 y 19). En el nivel más bajo se encuentran las piedras originarias llamadas Itacuru, de unas dimensiones promedio de …. Y en un nivel posterior, a mayor altura, se encuentran ladrillos que conforman construcciones de un periodo más actual de ejecución, cuyas dimensiones son de …Esta combinación de materiales se puede observar tanto en viviendas particulares de distintos tamaños, como en edificios públicos  de Concepción( ver figuras 20 y 21). Si bien no se cuenta con un solo sistema técnico constructivo, la estructura muestra un cerramiento autoportante (Kuna com. Pers.). Si bien cada material tiene su propia técnica y/o soporte, lo que destacamos es la conjunción no solo de materia prima a la hora de realizar construcciones actuales en CS, sino que esta asociación nos muestra cierta continuidad de piezas arqueológicas que son reutilizadas, con fines de “recursos útiles para la construcción” aprovechados por las comunidades locales (ver figuras 18 y 19).

Fig. 18 y 19.Muros  de material arqueológico y actual. Piedras  itacuru y ladrillos.

Fig. 20 y 21. Muros de piedra con cemento para su conjunción, en propiedad privada. Figura tal. cimientos de piedra itacuru, seguido de material de ladrillo. Edificio de la Asociación Agrícola de Concepción de la Sierra.

Alejándonos  del casco urbano comprendido principalmente por la plaza, la iglesia y distintas estructuras  alrededor, uno de los rasgos más destacados son los pozos públicos. Estos tienen un nivel subsuperficial, que se encuentra construido por piedras de itacuru, con unos escalones de acceso del mismo material, y actualmente conteniendo un curso de agua (ver figuras 22 y 23). Si bien este pozo se encuentra cubierto de materia orgánica y algunos derrumbes de tierra, y hasta hace algunos años el mismo era utilizado como lavadero de uso común, su estructura y escalinatas de acceso se ha conservado de manera regular, teniendo en cuenta principalmente que todavía se pueden observar las piedras itacuru como material de construcción en su antiguo lugar de origen.

Fig. 22 y 23.Pozo público ubicado en las afueras del casco urbano de Concepción de la Sierra. Escalones de acceso.

En cuanto a la superficie de Concepción de la Sierra, específicamente en las características del suelo, podemos observar restos de material cerámico, que posiblemente podrían estar constituyendo fragmentos cerámicos prehispánicos (ver figura 24). Si bien no  hemos tomado material para su posterior análisis en laboratorio, destacamos que pese a las condiciones ambientales, su grado de deterioro debido a movimientos postdepositacionales (como el movimiento de las raíces (ver figura 26)) destacamos que en esta primera instancia de investigación, los fragmentos podrían tener buena conservación. 

Piezas arqueológicas

Las piezas arqueológicas que se encuentran en la casa de la cultura forman parte de una muestra museística  que tiene como objetivo dar a conocer a un público local materiales jesuíticos de la región, mostrando así el sentido de los mismos y su relación directa con un pasado jesuítico (ver figura 27).

 Fig 27.Materiales rescatados puestos en la casa de la cultura
Fig 27.Materiales rescatados puestos en la casa de la cultura

Entre los materiales que se exponen se observan los siguientes:

 

Capiteles:   elemento arquitectónico que se dispone en el extremo superior de la columna, pilar o pilastra para trasmitir a estas piezas estructurales verticales las cargas que recibe de los dinteles horizontales o de los arcos que se apoyan en él.  Están formados por material de arenisca o piedra Icacurú (ver figura 28).

Fig 28. Capitel
Fig 28. Capitel

Columnas: elemento arquitectónico vertical y de forma alargada que normalmente tiene funciones estructurales, aunque también pueden erigirse con fines decorativos. Cuando su sección es cuadrangular suele denominarse pilar, o pilastra si esta adosada a un muro. La columna clásica esta formada por tres elementos: basa, fuste y capitel. Están formados por material de arenisca o piedra Icacurú (ver figura 29).

Fig 29. Columna
Fig 29. Columna

Pilastra: pilar o columna adosado a un muro o pared. Su función puede ser estructural, sosteniendo techo, tejado, entablamento, moldura o arquitrabe, o meramente decorativa. La pilastra suele estar compuesta de los mismos  elementos constructivos que las columnas o pilares como son basa, fuste y capitel, según los diferentes ordenes arquitectónicos. Están formados por material de arenisca o piedra Icacurú (ver figura 30).

Fig 30. Pilastra
Fig 30. Pilastra

Hornacinas: es el hueco  de planta semicircular abierto en el espacio de un muro para colocar en el una urna o estatua. Se coloca orientada tanto al exterior como al interior de los edificios y cumple una función principalmente ornamental. Están formados por material de arenisca o piedra Icacurú (ver figura 31).

Fig 31. Hornacina
Fig 31. Hornacina

Reloj de sol: es un  reloj que aparenta ser del sol, con aguja fija en forma triangular y al que llegan rayos solares. Este reloj resulta muy similar al que realizará Suarez en material petreo y que se ubica actualmente en la reducción de San Cosme y San Damian, en Paraguay y al que se encuentra en el pueblo de Concepción de la Sierra. Esta se encuentra próxima a la de Santa María La mayor, patrimonio mundial según UNESCO, cercana al río Uruguay, sobre la ruta provincial N° 2, en el que Buenaventura Suarez fuera enterrado a su muerte en 1748 (tomado de Cambas et al. 2009:25) (ver figura 31 y 33).

Fig 32 y 33. Reloj de sol ubicado actualmente en la casa de la Cultura. El mismo antes se encontraba expuesto en la entrada del pueblo.

Tejas:   son piezas con las que se forman cubiertas para cubrir los techos de las construcciones jesuiticas , que servían para recibir el agua de la lluvia o el granizo. Las formas de estas piezas y los materiales de elaboración pueden ser muy variables. En la zona de Concepción de la Sierra el material más común es el cerámico, y en cuanto a las formas, se conocen con el popular nombre de “tejas muleras” ya que la tradición atribuye su nombre al muslo de los trabajadores que utilizaban esa parte de la pierna como molde a las mismas.

Fig. 34. Tejas puestas en el patio de una propiedad privada.
Fig. 34. Tejas puestas en el patio de una propiedad privada.

Integrando Datos

Si bien nos encontramos en las primeras etapas de trabajo, sobre todo desde el punto de vista de la disciplina arqueológica, podemos argumentar que la localidad de Concepción de la Sierra presenta un patrimonio cultural activo el cual esta conformado por distintos elementos urbanísticos, manifestando una presencia física y cultural en todo el municipio, y que tienen distintos niveles de conservación.

Es importante recalcar que los materiales arqueológicos analizados tienen un punto de encuentro con futuros itinerarios turísticos locales, que implica la visita de sitios arqueológicos que caracterizan y materializan la historia de contacto guaraní- hispánico local.

De esta manera presentamos el hecho de que, a partir de lo expuesto, es preciso un conjunto de actividades que tengan en cuenta la protección del patrimonio arqueológico en vista a lo que ya viene ocurriendo.

Desde un equipo de investigadores interdisciplinarios es primordial insistir en que sean los propios habitantes locales los que controlen el ingreso a los sitios y que sean ellos mismos quienes generen para si mismos y para los visitantes, una conciencia de responsabilidad por el cuidado del patrimonio. Esto nos servirá  para poder continuar con un  análisis sistemático y complejo del patrimonio de Concepción de la Sierra. Como producto cultural, autentico y diferenciado (Kuna et al. 2012).

Teniendo en cuenta los antecedentes de trabajos de índole turística para la región Rivero et al. 2009, Nuñez 2012) es interesante destacar que todos los sitios propuestos para un recorrido  tienen una particularidad que los hace de alguna manera “más impactantes” para el turismo y es la presencia de una huella original jesuítica en diversos soportes, materialidad y  técnicas. Es así que se prioriza  la oferta de las misiones jesuíticas destacando la especificidad y singularidad de cada conjunto patrimonial (Kuna et al. 2012).

Finalmente debemos decir que si se considera al turismo como un recurso más de los que pueden ser aprovechados por las comunidades locales, la tarea del arqueólogo/a es importante, en el marco de una interacción comunitaria, en lo que respecta a revalorización del patrimonio cultural de una región (Aschero et al. 2007). 

Agradecimientos

En primer lugar es importante recalcar que esta investigación tuvo el incentivo principal del equipo de trabajo de Beatriz Rivero y Graciela Kuna, el cual sin su ayuda y oportunidad nada de esto hubiese sido posible.

A la gente de Concepción de la Sierra, por brindarme valiosa información que solo existe en la cotidianeidad y vida local de su pueblo.

A Laurita y Martin, por ayudarme en los trabajos de campo y enseñarme adecuadas herramientas de trabajo en las disciplinas de sociología y arquitectura.

A mi familia, por apoyarme en mis investigaciones y por el aguante durante el trayecto de esta beca.

 

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